El pasado 6 de marzo, el Ministerio de Medio Ambiente dictó la resolución exenta N.º 1.154, mediante la cual reconoce al ecosistema Rocuant Andalién como humedal urbano. La medida fue solicitada por la Municipalidad de Talcahuano en 2022 y busca fortalecer la protección de este sistema natural de 1.377,2 hectáreas que se extiende por la comuna de Talcahuano hasta su desembocadura en el mar.
“Esta declaratoria resulta muy importante considerando que este humedal es uno de los más extensos de la Región y se encuentra emplazado en un área que ha sido históricamente intervenida. Esta nueva condición le entregará protección de acuerdo con la Ley 21.202, lo que obliga al municipio a integrarlo en sus instrumentos de planificación territorial, limitando el desarrollo inmobiliario y exigiendo que nuevos proyectos industriales se sometan a evaluación ambiental”, señaló el jefe de la Unidad de Medio Ambiente del Centro Regional de Estudios Ambientales (CREA) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Dr. Marcelo Pavez.
Los humedales son ecosistemas acuáticos que incluyen marismas, pantanos, turberas y otras superficies cubiertas o saturadas de agua, los cuales sostienen una rica biodiversidad y cumplen funciones ecológicas clave. Según estimaciones del Ministerio del Medio Ambiente, estos ecosistemas abarcan una superficie aproximada de 4,5 millones de hectáreas, lo que representa cerca del 5,9% del territorio nacional.
En este contexto, el humedal Rocuant Andalién se inserta en la Región del Biobío, dentro de la cuenca del Río Andalién. Además, mantiene conexión ecológica con otros humedales del sistema costero del Gran Concepción, como Vasco da Gama en Hualpén, y Paicaví Tucapel Bajo en Concepción, destacando por su alto valor ecológico.
“Por su ubicación, cercana a áreas habitadas, sus servicios ecosistémicos cobran aún mayor relevancia. Su importancia como primera barrera contra inundaciones y tsunamis ya fue comprobada durante el 27F de 2010. Asimismo, su función como mitigador del cambio climático, a través de la captura de CO₂, también ha sido reconocida. Además, es considerado un reservorio de productividad biológica y biodiversidad, albergando más de 120 especies de aves, tanto residentes como migratorias, además de peces, anfibios y reptiles”, explicó el Dr. en Oceanografía.
Entre estas especies se encuentran aves migratorias como la gaviota de Franklin y el zarapito de pico recto. Entre las residentes destacan el pilpilén, el cisne de cuello negro, el cisne coscoroba y el cuervo del pantano, además de predadores como el halcón peregrino y el cernícalo. También habitan diversas especies de anfibios, como la ranita de antifaz, el sapo de rulo, el sapo de cuatro ojos y la rana chilena, además de reptiles como las culebras de cola larga y de cola corta.
“Si bien la Ley de Humedales Urbanos es un avance real para la protección de estos ecosistemas, aún resulta insuficiente. No sacamos nada con generar buenos instrumentos legales si no existe la capacidad de hacerlos cumplir. Los recursos para la fiscalización y ejecución de la ley son escasos, lo que dificulta sancionar adecuadamente a personas o empresas que hagan mal uso de los terrenos protegidos. Existen diversos ejemplos de humedales que ya han sido reconocidos bajo esta ley y donde aún persisten problemas como rellenos ilegales o su uso como botadero de residuos domiciliarios e industriales”, advirtió.
En este contexto, la declaración como humedal urbano del Rocuant-Andalién implica una protección especial para este ecosistema, fundamental para la biodiversidad de la Región del Biobío, ya que busca resguardar sus funciones ecológicas y los servicios ecosistémicos que provee, como la regulación ambiental y la protección de especies. No obstante, su protección efectiva debe ir acompañada de procesos de socialización y educación ambiental, así lo explicó Pavez.
“Es fundamental que actores relevantes como el municipio de Talcahuano, el Ministerio de Medio Ambiente y la academia puedan generar planes de gestión. Dentro de ellos, la educación ambiental para las poblaciones aledañas resulta clave, ya que permite generar sentido de pertenencia en las comunidades cercanas. Esto se traduce en mayor fiscalización ciudadana, mayor protección y mejores condiciones para el humedal y su entorno”, finalizó.
Cabe destacar que el CREA, a través del proyecto FIC-R Humedales Costeros: Aporte al Desarrollo Local, ejecutado entre 2020 y 2022, realizó el levantamiento de línea base para diversos humedales de la región, incluido el Rocuant-Andalién. Los datos de biodiversidad de aves y macrófitas fueron entregados a la Dirección de Medio Ambiente de Talcahuano para alimentar el expediente de declaratoria del humedal, aprobado recientemente por el Ministerio de Medio Ambiente.